Un gigante de 11 metros y sus ondas de choque: un minijuego de saltos en Godot
Brum pasea por un claro rodeado de menhires. Da tres pisotones y una onda dorada recorre el suelo: sáltala o te roza. Si ganas, te lanza hacia el cielo.

Al este de Brumacosta, en un claro rodeado de siete menhires con runas turquesa, pasea Brum, el guardián del claro: un gigante de once metros que da vueltas despacio y se gira a mirarte cuando te acercas. Si le hablas, te propone un baile: «Daré tres pisotones. Salta cuando la onda dorada llegue a tus pies». Al aceptar, en el suelo aparece un círculo azul de 18 m de radio. Brum levanta la pierna, pega un pisotón y una onda dorada se abre desde él. Hay que saltarla cuando te alcanza. Si te roza dos veces, o si sales del círculo, el intento termina. La escoba no vale.
En la captura, Brum tiene la pierna levantada y el diario avisa: «Pisotón 2/3 en 0.7 s · ¡prepara el salto!». Si superas las tres ondas, ganas su amistad, y desde entonces puedes pedirle un impulso al cielo: te lanza hacia arriba lo bastante alto como para sacar la escoba en el aire.
Cómo está hecho
Brum es el mismo humanoide que el jugador, escalado 8,5 × 6,2 × 8,5 y con otra ropa, otra piel y unas piezas extra en los hombros, la cabeza y los antebrazos. Una prueba comprueba que supera los diez metros. No hizo falta un modelo nuevo: el esqueleto y la animación procedural del jugador sirven tal cual a ese tamaño.
El desafío es una pequeña máquina de estados: aviso, onda, aviso, onda… El primer aviso dura 1,8 s, el segundo 1,45 y el tercero 1,1, así que cada pisotón llega antes que el anterior. La onda avanza a 8 m/s y la decisión de si te ha dado o no se toma una sola vez, en el momento en que el frente de la onda pasa por tu distancia al centro:
if not _wave_checked and distance >= previous - 0.6 and distance <= radius + 0.6:
Y lo que cuenta como «saltar» es estar al menos 0,42 m por encima del suelo que tienes debajo:
static func clears_wave(p: Vector3) -> bool:
return p.y - Island.height_at(p.x, p.z) >= JUMP_CLEARANCE
Como mide la altura sobre el relieve y no sobre una altura fija, el desafío funciona igual aunque el claro tenga cuesta. El anillo de la onda también sigue el relieve: son 64 tramos, cada uno pegado al suelo 10 cm por encima. Para no reconstruir esa malla en cada fotograma, se rehace cada 0,04 s.
El premio es una velocidad vertical de 24 con 6 segundos de espera entre impulsos, y se puede repetir siempre. El propio Brum te da la pista al lanzarte: «Puedes sacar la escoba en el aire con F».
Lo que falta por comprobar
Las pruebas no se conforman con llamar a funciones. Una pilota al personaje con la gravedad normal y salta las tres ondas con saltos de verdad, y otras comprueban que quedarse en el suelo no esquiva la onda, que dos golpes terminan el intento sin dar otra recompensa y que el gigante espera mientras hay una ventana abierta. Lo que no sé es si el ritmo es divertido o frustrante con dedos en un móvil, ni si el botón SALTAR de la pantalla táctil permite afinar el momento tanto como la barra espaciadora. Eso pide una sesión de juego con alguien de verdad. Esta captura costó 432 llamadas de dibujo en el PC.